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-CUENTOS DE BRUJAS
LA ANJANA Y LA BRUJA MESSORINA
Érase una vez una preciosa Anjanuca que vivía en un bosque de Cantabria.  Era pequeñita y delicada como una niña y sus cabellos, del color del sol, le caían por los hombros como un manto, hasta el suelo. Sus ojos eran tan azules como el cielo de verano y su piel blanca como las primeras nieves del invierno. Era la Anjana más preciosa de todas, y también la más buena. Y por ello los seres del bosque la llamaban Noibe, que quiere decir “bella”. Y Noibe, además de ser tan hermosa y tan buena, era también la más joven, lo que hacía que las demás Anjanas la quisieran aún más.  Su vida transcurría siempre en el bosque, ayudando a los animales y a los otros seres bondadosos que allí vivían. ¿Que un pajarito se rompía un ala? Pues Noibe tomaba su vara florida, hacía un poco de magia, y lo curaba. ¿Que un conejito se perdía de su mamá? Pues Noibe, cogiéndole con sus blancas manos le devolvía a su madriguera.  Y así, cuando llegaba su cumpleaños, el primer día de verano, los animales y los demás seres buenos, como los Ventolines, las Ijanas y los enanitos del Bígaro, siempre le hacían regalos maravillosos. Y claro, también por ello Messorina, la bruja más malvada de todas las que vivían en ese bosque – y probablemente la más malvada del mundo entero- la odiaba a muerte y siempre estaba tramando cómo lastimar a la bondadosa hada.  - Esa Noibe es asquerosa- Se quejaba enfadada mientras le salía humo por las orejas y caminaba de un lado a otro de su cueva buscando una manera de vengarse de la Anjana. - Cálmate, Messorina…- le tranquilizaba su hermana menor Vadinia mientras echaba cosas horribles a su puchero para hacer un hechizo que le quitara la verruga que tenía en la nariz. - ¿Que me calme? ¿Que me calme dices?- se ofendió la mayor. -Tú no lo entiendes. Cada vez que salgo por el bosque, no oigo más que Noibe por aquí, Noibe por allá… que si Noibe ha hecho esto, que si Noibe es guapísima… - Bueno, bueno… todo lo que tú quieras, Missi -así le llamaba su hermana cariñosamente- pero debes recordar que de ninguna manera las brujas podemos hacer nada malo contra las Anjanas… ¡está prohibido!  Y el castigo es durísimo. - ¡Ah, claro! – se quejó entonces Messorina toda ofendida – Pero ellas pueden desbaratar nuestros planes siempre que quieran, ¿no? ¡No es justo! - No es justo, pero es que nosotras somos las malas- explicó Vadinia, aplicándose el mejunje que había hecho en la nariz y mirándose al espejo.- No podemos ganar… ¿cuándo se ha visto que las malas ganen en alguna historia? - Y entonces… ¿por qué somos malas? - Pues porque alguien tiene que serlo. Además… es divertido. - Desde luego, Vadinia, eres una blanda. - Puede, – concedió – pero piénsalo, hermana: el mundo sería un rollo si no hubiera malos en él. Nosotras somos la chispa que hace divertirse a los buenos. Nosotras les damos trabajo a los héroes. Sin nosotras, estarían en el paro… - ¡Ya está bien!- gritó la malvada Messorina -¡Ya es hora de cambiar las cosas…! – y entonces, frotándose las manos con gesto malvado, añadió – Yo haré que esa Anjana desee no haber nacido nunca…  Detrás de ella, la poción de su hermana explotó con una pequeña humareda de color verde y a la verruga de Vadinia le salieron ramitas y hojitas, y hasta una pequeña flor roja. - ¡Cachis! – se quejó la joven bruja – A lo mejor le he echado demasiada hierbabuena. Messorina miró a su hermana con la cara tan roja y echando tanto humo por las orejas, que parecía una olla a presión a punto de estallar. “Desde luego”, pensó, “las brujas de ahora no son profesionales como las de antes. Ahora, a cualquiera le dan un carnet de brujería”.  Autora , Victoria Vázquez
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LA BRUJA MARÍA
Había una vez dos niños en un pueblito pequeño, que vivían en una humilde casa con su mamá. 
Su padre, había tenido que irse a trabajar a la capital y sólo venía de muy tarde en tarde, pues no podían permitirse el lujo de gastar demasiado en viajes. Sara y Juan, que así se llamaban los niños, no tenían juguetes, peroellos se divertian jugando en el bosque con su gatito Misifú. 
En ese bosque vivía una mujer que todos decían que era una bruja,aunque a ellos no les daba miedo y a menudo se internaban en elbosque a espiar lo que hacía María, (que así se llamaba) y la veíancojer hierbas del bosque y después por la ventana, miraban comoclasificaba las hierbas, las envasaba y le ponía a cada bote un nombre.Ellos creian que eran pócimas para encantamientos y brujerias. 
Un día, mientras jugaban en el bosque cerca de la casita de María,Misifú se cayó accidentalmente en un agujero profundo y Juan quiso rescatarlo bajando por él, pero cuando iba a salir, resultó ser más difícil de lo que pensaron y resbaló cayendo y dándose un golpe quelo dejó sin sentido.Sara, angustiada veía que ella sola no podía ayudar a su hermano y empezó a gritar y a llorar. La "bruja" María escuchó a la niña y fue a ver que ocurría. 
Cuando llegó adonde estaba, Sara se asustó mucho, pero María le dijo que sólo quería ayudarla, y así lo hizo. Se acercó al agujero donde estaban Juan y Misifú y alargando sus manos, como por arte de magia hizo que los dos se elevaran hasta arriba y los sacó del pozo. 
Luego, los llevó a su casita y le curó la herida que se había hecho al caer con una pócima de las suyas. Cuando Juan se recuperó, se quedó muy sorprendido y un poco asustado al darse cuenta donde estaba, pero María le dijo: -No te asustes Juan, aqui no te va a pasar nada malo. Los vecinos del pueblo no me quieren porque me ven "diferente", y tienen miedo a todo lo que no entienden, pero yo nunca empleo mis poderes para hacer el mal, al contrario, todas estas pócimas y unguentos estan hechas con hierbas curativas y si quereis yo os puedo enseñar la manera deemplearlas, asi el día que yo muera, vosotros podreis ayudar a sanara muchas personas. -Y ahora, ir a casa que vuestro padre ha llegado. 
Los niños le dieron las gracias y se fueron muy contentos a su casa, conla promesa de volver todos los días y aprender de la "brujita" María losconocimientos que les permitiera ayudar a los demás como ella les había ayudado a ellos. Y colorin colorado.... 
Loli Tenllado
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