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-CUENTOS DE NIÑOS

EL PALACIO DEL SOL

 Fête des mères  ...

A vosotras, madres de las muchachas anémicas, va esta historia, la historia de Berta, la niña de los ojos color de aceituna, fresca como una rama de durazno en flor, luminosa como un alba, gentil como la princesa de un cuento azul.


 giga gifs VI

Ya veréis, sana y respetables señoras, que hay algo mejor que el arsénico y el fierro, para encender la púrpura de las lindas mejillas virginales; y que es preciso abrir la puerta de su jaula a vuestras avecitas encantadoras, sobre todo, cuando llega el tiempo de la primavera y hay ardor en las venas y en las savias, y mil átomos de sol abejean, en los jardines, como un enjambre de oro sobre las rosas entreabiertas.
Fleurs ... roses

 Cumplidos sus quince años, Berta empezó a entristecer, en tanto que sus ojos llameantes se rodeaban de ojeras melancólicas.

-Berta, te he comprado dos muñecas...

-No las quiero, mamá...

-He hecho traer los Nocturnos...

-Me duelen los dedos, mamá...

-Entonces...

-Estoy triste, mamá...

-Pues que se llame al doctor...

Y llegaron las antiparras de aros de carey, los guantes negros, la calva ilustre y el cruzado levitón.

 

Ello era natural. El desarrollo, la edad...síntomas claros, falta de apetito, algo como una opresión en el pecho... Ya sabéis; dad a vuestra niña glóbulos de arseniato de hierro, luego, duchas. ¡El tratamiento!...
Y empezó a curar su melancolía, con glóbulos y duchas al comenzar la primavera, Berta, la niña de los ojos color de aceituna, que llegó a estar fresca como una rama de durazno en flor, luminosa como un alba, gentil como la princesa de un cuento azul.

 giga gifs VI

  A pesar de todo las ojeras persistieron, la tristeza continuó, y Berta, pálida como un precioso marfil, llegó un día a las puertas de la muerte. Todos lloraban por ella en el palacio, y la sana y sentimental mamá hubo de pensar en las palmas blancas del ataúd de las doncellas. Hasta que una mañana la lánguida anémica bajó al jardín, sola, y siempre con su vaga atonía melancólica, a la hora en que el alba ríe. Suspirando erraba sin rumbo, aquí, allá; y las flores estaban tristes de verla. Se apoyó en el zócalo de un fauno soberbio y bizarro, cincelado por Plaza, que húmedos de rocío sus cabellos de mármol bañaba en luz su torso espléndido y desnudo. Vio un lirio que erguía al azul la pureza de su cáliz blanco, y estiró la mano para cogerlo.

 Fleur ... iris  ...

  No bien había... (Sí, un cuento de hadas, señoras mías, pero que ya veréis sus aplicaciones en una querida realidad), no bien había tocado el cáliz de la flor, cuando de él surgió de súbito una hada, en su carro áureo y diminuto, vestida de hilos brillantísimos e impalpables, son su aderezo de rocío, su diadema de perlas y su varita de plata.

 giga gifs VI

¿Creéis que Berta se amedrentó? Nada de eso. Batió palmas alegres, se reanimó como por encanto, y dijo al hada: -¿Tú eres la que me quieres tanto en sueños? -Sube, respondió el hada. Y como si Berta se hubiese empequeñecido, de tal modo cupo en la concha del carro de oro, que hubiera estado holgada sobre el ala corva de un cisne a flor de agua.

 

 Y las flores, el fauno orgulloso, la luz del día, vieron cómo en el carro del hada iba por el viento, plácida y sonriendo al sol, Berta, la niña de los ojos color de aceituna, fresca como una rama de durazno en flor, luminosa como un alba, gentil como la princesa de un cuento azul.Cuando Berta, ya alto el divino cochero, subió a los salones, por las gradas del jardín que imitaban esmaragdita, todos, la mamá, la prima, los criados, pusieron la boca en forma de O. Venía ella saltando como un pájaro, con el rostro lleno de vida y de púrpura, el seno hermoso y henchido, recibiendo las caricias de un crencha castaña, libre y al desgaire, los brazos desnudos hasta el codo, medio mostrando la malla de sus casi imperceptibles venas azules, los labios entreabiertos por una sonrisa, como para emitir una canción.

 Rose ... belle image


Todos exclamaron: -¡Aleluya! ¡Gloria! ¡Hosanna al rey de los Esculapios! ¡Fama eterna a los glóbulos de ácido arsenioso y a las duchas triunfales. Y mientras Berta corrió a su retrete a vestir sus más ricos brocados, se enviaron presentes al viejo de las antiparras de aros de carey, los guantes negros, la calva ilustre y del cruzado levitón. Y ahora, oíd vosotras, madres de las muchachas anémicas, cómo hay algo mejor que el arsénico y el fierro, para eso de encender la púrpura de las lindas mejillas virginales. Y sabréis, ¿cómo no?, que no fueran los glóbulos, no; no fueron las duchas, no; no fue el farmacéutico, quien devolvió salud y vida a Berta, la niña de los ojos color de aceituna, alegre y fresca como una rama de durazno en flor, luminosa como un alba, gentil como la princesa de un cuento azul.

 giga gifs VI 

Así que Berta se vio en el carro del hada, le preguntó: -¿Y adónde me llevas? -Al palacio del sol. Y desde luego sintió la niña que sus manos se tornaban ardientes, y que su corazoncito le saltaba como henchido de sangre impetuosa. -Oye- siguió el hada-, yo soy la buena hada de los sueños de la niñas adolescentes; yo soy la que curo a las cloróticas con sólo llevarlas en mi carro de oro al palacio del sol, adonde vas tú. Mira, chiquita, cuida de no beber tanto el néctar de la danza, y de no desvanecerte en las primeras rápidas alegrías. Ya llegamos. Pronto volverás a tu morada. Un minuto en el palacio del sol deja en los cuerpos y en las almas años de fuego, niña mía.

Or ... Belle image   ... carrosse !

En verdad estaban en un lindo palacio encantado, donde parecía sentirse el sol en el ambiente. ¡Oh, qué luz! ¡qué incendios! - Sintió Berta que se le llenaban los pulmones de aire de campo y de mar, y las venas de fuego; sintió en el cerebro esparcimiento de armonía, y cómo que el alma se le ensanchaba, y como que se ponía más elástica y tersa su delicada carne de mujer. Luego vio, vio sueños reales, y oyó, oyó músicas embriagantes. En vastas galerías deslumbradoras, llenas de claridades y de aromas, de sederías y de mármoles, vio un torbellino de parejas, arrebatadas por las ondas invisibles y dominantes de un vals.

 Musique  ...

 Vio que otras tantas anémicas como ella, llegaban pálidas y entristecidas, respiraban aquel aire, y luego se arrojaban en brazos de jóvenes vigorosos y esbeltos, cuyos bozos de oro y finos cabellos brillaban a la luz; y danzaban, y danzaban, con ellos, en una ardiente estrechez, oyendo requiebros misteriosos que iban al alma, respirando de tanto en tanto como hálitos impregnados de vainilla, de haba de Tonka, de violeta, de canela, hasta que con fiebre, jadeantes, rendidas, como palomas fatigadas de un largo vuelo, caían sobre cojines de seda, los senos palpitantes, las gargantas sonrosadas, y así soñando en cosas embriagadoras... -Y ella también cayó al remolino, al maelstrón atrayente, y bailó, giró, pasó, entre los espasmos de un placer agitado; y recordaba entonces que no debía embriagarse tanto con el vino de la danza, aunque no cesaba de mirar al hermoso compañero, con sus grandes ojos de mirada primaveral. Y él la arrastraba por las vastas galerías, ciñendo su talle, y hablándole al oído, en la lengua amorosa y rítmica de los vocablos apacibles, de las frases irisadas, y olorosas, de los períodos cristalinos y orientales.

 Musique .. Danse ...

Y entonces ella sintió que su cuerpo y su alma se llenaban de sol, de efluvios poderosos y de vida. ¡No, no esperéis más!

El hada la volvió al jardín de su palacio, al jardín donde cortaba flores envueltas en una oleada de perfumes, que subía místicamente a las ramas trémulas, para flotar como el alma errante de los cálices muertos.

Así fue Berta a vestir sus más ricos brocados, para honra de los glóbulos y duchas triunfales, llevando rosas en las faldas y en las mejillas!

¡Madres de las muchachas anémicas! Os felicito por la victoria de los arseniatos e hipofosfitos del señor doctor. Pero, en verdad os digo: es preciso, en provecho de las lindias mejillas virginales, abrir la puerta de su jaula a vuestras avecitas encantadoras, sobre todo, en el tiempo de la primavera, cuando hay ardor en las venas y en las savias, y mil átomos de sol abejan en los jardines como un enjambre de oro sobre las rosas entreabiertas. Para vuestras cloróticas, el sol en los cuerpos y en las almas. Sí, al palacio del sol, de donde vuelven las niñas como Berta, la de los ojos color de aceituna, frescas como una rama de durazno en flor; luminosas como un alba, gentiles como la princesa de un cuento azul.

  Marron ... belle image

  Rubén Darío

27.3.12 15:21


MARTINA Y EL NIÑO GRANDE

El reloj de la torre del campanario marcaba las cinco y media de la tarde y los niños salían del colegio formando un gran revuelo.
 Hiver ...
  Los libros y los cuadernos de escritura eran sustituidos por columpios, toboganes, pelotas y bicicletas.
Todos corrían al parque. Grandes y pequeños se divertían subiendo por los toboganes, columpiándose en los columpios, jugando con las pelotas que cada uno había traído de su casa.
 manège
 Entre ellos estaba Martina. Era una niña de 5 años. Sus cabellos oscuros y lisos, su piel blanca como la seda y sus grandes y expresivos ojos azules hacían de ella una preciosa y adorable niña. Pero Martina era muy tímida y le costaba mucho relacionarse con los otros niños.
Cuando salía del colegio, su madre la esperaba en la salida para llevarla al parque a jugar. La mujer siempre le repetía a la niña la misma frase:  Pero cuando llegaba, Martina siempre se sentaba bajo el viejo castaño que estaba al final del parque, y allí se pasaba las horas columpiándose en el viejo columpio que colgaba de una de las ramas del árbol.
 
 Petite fille sur sa balançoire
Como cada tarde, se dirigió hacia el viejo castaño, pero Martina se encontró con una sorpresa inesperada. En el columpio donde ella se pasaba las horas imaginando sus hazañas, ideando mundos imaginarios… estaba ocupado por un niño demasiado grande para ella.
Al principio sintió miedo. ¡¡Nunca antes se había encontrado con alguien debajo de aquel viejo castaño!! Martina, al principio, creyó que aquel niño grande quería quitarle su columpio, ya que Martina lo consideraba suyo.
 

giga gifs IV
Poco a poco y con cierta desconfianza, se fue acercando lentamente. Pero aquel miedo y aquella desconfianza se fueron cambiando por curiosidad a medida que se iba acercando.
Paso a paso, su corazón se fue tranquilizando y sus pies fueron cogiendo más ritmo. Ya casi había llegado al castaño. Ya no quedaba nada para llegar. La figura del niño se fue perfilando a medida que avanzaba.
Tres pasos la separaba de el. Solo tres simples pasos. Cuando llegó, Martina lo miró. Sus manos eran muy grandes y se agarraban con fuerza a las cuerdas del columpio.
 giga gifs IV 
Sus pies debían ser cinco veces los pies de Martina. Su cara estaba cubierta por una ligera pelusilla. Su cuerpo era muy grande.
Martina estaba sorprendida. Aquel niño no era como el resto, entonces pensó que era un gigante que se había escapado de algún reino mágico y con cautela se acercó más y más hasta que consiguió tocar su mano.
El niño levantó su cabeza cuando sintió el tacto de la piel de Martina. Miró a la niña con cara de sorpresa y de forma sumisa. Se levantó del columpio sin dejar de mirar a Martina y se sentó junto al tronco del viejo castaño. Con una voz muy grave, le indicó el sitio que yacía vacío.
La niña se dirigió hacia el columpio y se sentó en él y, con cierta delicadeza, empezó a balancearse. Mientras el columpio iba y venía con un suave vaivén, Martina no dejaba de mirar para aquel muchacho que parecía triste y desolado sentado en el suelo, así que se armó de valor y aclaró su garganta. Abrió su boca y de ella salió un  oh suave y tímido. El niño levantó la cabeza y la miró. Entonces de entre sus labios salió un oh tímido e inseguro.

  giga gifs IV
Poco a poco, Martina fue perdiendo aquel miedo y aquella fragilidad en sus palabras.
La tarde fue pasando y las preguntas se iban deslizando cada vez con más naturalidad. << ¿Cómo te llamas? >>, << ¿Dónde vives? >>, << ¿En que colegio estás? >>, << ¿Por qué tienes pelo en la cara? >>, << ¿Por qué eres tan alto? >> y demás preguntas iban saliendo una tras otra. Martina estaba sorprendida, ya que nunca antes había esta con un gigante (la niña seguía creyendo que aquel niño de dimensiones tan exageradas era un gigante que se había perdido por eso estaba tan triste).
El niño comenzó por decirle su nombre, que era Tristán. Luego, siguió por contarle que tenía 25 años y que su padre le había dado un ultimátum para que se dejara de tonterías y que se hiciera un hombre de verdad. El “niño”, que ya no era tan niño, le contó su historia a Martina. Le contó que su padre era un hombre un poco severo y que quería que se pusiera a trabajar y que aceptara ciertas responsabilidades que ya le tocaba con su edad.
Martina no entendía muy bien porque el padre de Tristán quería que hiciese “cosas de mayores”; no entendía porque Tristán estaba triste por todo eso, solo tenía que negarse y ya está.

  giga gifs IV

 Era mayor para eso.
Las historias de Tristán se fueron diluyendo conforme pasaba la tarde y Martina lo miraba sorprendida y con gran atención.

Cuando el reloj del campanario marcó las ocho y media de la tarde, la voz de la madre de la niña llamándola, rompió aquella nube de historias y de reflexiones que tanto había entretenido a Martina. La niña se levantó del columpio y se despidió del muchacho.

 Petite fille sur sa balançoire
 Mientras se marchaba le dijo que << no tuviera miedo a su papá ni miedo a hacerse mayor porque todos los niños quieren hacerse mayor algún día para hacer realidad sus sueños >>. Tristán la miró y se quedo perplejo ante la naturalidad  de las palabras de Martina.
La niña pronto se reunió con su madre y le comentó lo sucedido. La mujer sonrió ante las palabras de su hija cuando se despidió del muchacho y le dijo  a su hija << es que mi niña, hay niños que no quieren ser mayores y que siempre serán niños grandes>> Y así, es como aquella tarde Martina aprendió una gran lección de la vida y mientras que se iba a su casa de la mano de su madre, echó un último vistazo para aquel viejo castaño y aquel viejo columpio que sorprendentemente yacían vacíos. Ya no estaba el “niño grande”. Martina miró a su madre y esbozó una gran sonrisa. El “niño grande” también había aprendido la lección.
Fête des mères ...

Moraleja: Hay que aprender que la vida tiene etapas y que en cada una de ellas hay que saber aceptarlas y vivirlas intensamente.
 Barres & déco diverses
 Anahis
5.11.11 17:31


EL BEBÉ Y EL CERVATILLO

Animaux divers ... faon

Érase una vez un cervatillo que, cuando estaba paciendo en el bosque, descubrió a un bebé que estaba solo, durmiendo tapado con una manta y acurrucado en el suelo de la selva. El niño estaba soñando y se le veía tan feliz que el cervatillo se quedó ensimismado mirándolo y dejándose atrapar por las sensaciones que emanaban del niño.
Bébé  ... Además, la ternura y la inocencia, que desprendía el bebé, cautivó al cervatillo de tal manera que no podía apartar su mirada de él. El animalito sabía que en esos momentos el niño estaba creando momentos fascinantes y… ¿por qué no compartirlos con él?
Animaux divers ... faon
El cervatillo se imaginó a ambos creciendo juntos y siendo grandes amigos. Contempló en su mente como jugaban y disfrutaban de los instantes que la vida les regalaba, enriqueciéndose y alentándose mutuamente con aquella alegría innata que sostiene el ser. Ambos se sentían ligeros, livianos y libres para vivir en paz. 
Oiseaux ...   Su corazón sonreía y cada latido les invitaba a seguir recreándose en el juego de la vida, fundiéndose con la vibración del alma de las estrellas.
 
étoiles & planètes
El cervatillo veía como el niño seguía tumbado en el suelo pero sentía que la criatura caía por un abismo suavemente. Sin embargo, su rostro expresaba tanta serenidad y confianza que ya no había miedo alguno que sentir sino aceptación y entrega. De algún modo, el alma del cervatillo quería seguir caminando al lado del alma del bebé, aunque fuera cayendo junto a él y, de este modo, el cervatillo siguió su camino junto al niño, sabiendo que cada paso del camino los conducirían a donde sus almas estaban predestinadas. En este momento, la madre del cervatillo se acercó a su hijo y, amorosamente, le lamió el hocico.
 Su madre le preguntó qué hacía esa encantadora criaturita humana allí y el cervatillo le respondió que era su amigo y que estarían siempre juntos.
Animaux divers ... Biche & faon

-Entonces, vámonos los tres –respondió la madre-. Y se llevó a ambos y los crió pero cuando el niño se convirtió en adolescente, se hizo su propia casa de madera en la selva y desde ese momento fue él quien acogió en su hogar a ellos.

Paysage  ..

 Mª Jesús Verdú Sacases

13.10.11 21:01


LA NIÑA INDÍGENA Y LOS PÁJAROS

 

Érase una vez una niña indígena que no había conocido otro hogar que no fuera la selva en plena naturaleza virgen y salvaje. Adoraba los rayos de sol paseándose en la superficie del riachuelo y el canto de los pájaros que estremecía los amaneceres con su espontánea y rítmica melodía.

Bébé  ... Enfants   ... Belle image

  Una melodía que se acunaba en el silencio de la mañana ante la atenta mirada del sol. Era el vuelo de los pájaros el que abrazaba la tierra en un gesto protector que la tenía ensimismada. La niña siempre había creído que los pájaros eran los mensajeros de los ángeles, los reyes del cielo, y que su presencia contribuía a que el mundo recobrara su belleza originaria desde el palpitar de los orígenes del Universo. 

 Oiseaux ...

  La Tierra era un planeta predestinado a sentir desde el corazón y a ser respetado por todas las especies y, en cierta manera, la niña percibía a los ángeles y a los pájaros como los vigías del espacio que habitaban. Podía decirse que la niña casi veneraba a los pájaros y ellos, a su vez, percibían el afecto que ella sentía por ellos y rara vez se asustaban en su presencia.

Lo único que la niña conocía aparte de los pájaros y su familia era la tierra firme que pisaba, por eso, su mayor anhelo era surcar los cielos más allá del horizonte que sus ojos podían avistar y recrearse en el sabor de la libertad que otorga el vuelo. Sin embargo, debía conformarse con dar las gracias por sus pies y sus piernas que le permitían correr y desplazarse.

Oiseaux  ...

Un día un hada se apareció ante la joven y le dijo que le concedería un solo deseo. La joven, sin dudarlo, le pidió que la transformara en ángel o en pájaro para poder volar lejos, libre, sin ataduras ni recuerdos. Le dejó al hada la elección entre uno u otro.

Bleu ... fée

El hada la transformó en pájaro y pronto inició la niña su vuelo ascendente, ahora en contacto con sus plumas, su pico y el viento en el que mecerse, y, curiosamente, el vuelo no sólo la condujo a otros pájaros sino también hacia los ángeles. Cuenta la leyenda que los pájaros siempre andan cerca de los ángeles o, incluso, de las hadas y que hay un pájaro que, si oye tus pensamientos, provoca que un ángel o una hada se acerque a tu corazón…

animaux oiseaux  Mª Jesús Verdú Sacases

23.9.11 16:38


LA ABUELITA

 

Abuelita es muy vieja, tiene muchas arrugas y el pelo completamente blanco, pero sus ojos brillan como estrellas, sólo que mucho más hermosos, pues su expresión es dulce, y da gusto mirarlos. También sabe cuentos maravillosos y tiene un vestido de flores grandes, grandes, de una seda tan tupida que cruje cuando anda. Abuelita sabe muchas, muchísimas cosas, pues vivía ya mucho antes que papá y mamá, esto nadie lo duda. Tiene un libro de cánticos con recias cantoneras de plata; lo lee con gran frecuencia. En medio del libro hay una rosa, comprimida y seca, y, sin embargo, la mira con una sonrisa de arrobamiento, y le asoman lágrimas a los ojos.

 Divers  ... livre et rose

¿Por qué abuelita mirará así la marchita rosa de su devocionario? ¿No lo sabes? Cada vez que las lágrimas de la abuelita caen sobre la flor, los colores cobran vida, la rosa se hincha y toda la sala se impregna de su aroma  .

Rouge comme ...  rose

Se esfuman las paredes cual si fuesen pura niebla, y en derredor se levanta el bosque, espléndido y verde, con los rayos del sol filtrándose entre el follaje, y abuelita vuelve a ser joven, una bella muchacha de rubio  pelo y redondas mejillas coloradas, elegante y graciosa; no hay rosa más lozana, pero sus ojos, sus ojos dulces y cuajados de dicha, siguen siendo los ojos de abuelita.

  Rose ... jolie fleuriste

Sentado junto a ella hay un hombre, joven, vigoroso, apuesto. Huele la rosa y ella sonríe - ¡pero ya no es la sonrisa de abuelita! - sí, y vuelve a sonreír. Ahora se ha marchado él, y por la mente de ella desfilan muchos pensamientos y muchas figuras; el hombre gallardo ya no está.

 Bleu ... belle image

   La rosa yace en el libro de cánticos, y... abuelita vuelve a ser la anciana que contempla la rosa marchita guardada en el libro.
Ahora abuelita se ha muerto. Sentada en su silla de brazos, estaba contando una larga y maravillosa historia.
- Se ha terminado -dijo- y yo estoy muy cansada; dejadme echar un sueñecito.
Se recostó respirando suavemente, y quedó dormida; pero el silencio se volvía más y más profundo, y en su rostro se reflejaban la felicidad y la paz; habríase dicho que lo bañaba el sol... y entonces dijeron que estaba muerta.
La pusieron en el negro ataúd, envuelta en lienzos blancos. ¡Estaba tan hermosa, a pesar de tener cerrados los ojos! Pero todas las arrugas habían desaparecido, y en su boca se dibujaba una sonrisa. El cabello era blanco como plata y venerable, y no daba miedo mirar a la muerta. Era siempre la abuelita, tan buena y tan querida. Colocaron el libro de cánticos bajo su cabeza, pues ella lo había pedido así, con la rosa entre las páginas. Y así enterraron a abuelita.

 Divers  ... livre et rose

 En la sepultura, junto a la pared del cementerio, plantaron un rosal que floreció espléndidamente, y los ruiseñores acudían a cantar allí, y desde la iglesia el piano desgranaba las bellas canciones que estaban escritas en el libro colocado bajo la cabeza de la difunta.

 divers .. piano

 La luna enviaba sus rayos a la tumba, pero la muerta no estaba allí; los niños podían ir por la noche sin temor a coger una rosa de la tapia del cementerio.

 Enfants  ... mini diapo tendresse

 Los muertos saben mucho más de cuanto sabemos todos los vivos; saben el miedo, el miedo horrible que nos causarían si volviesen. Pero son mejores que todos nosotros, y por eso no vuelven. Hay tierra sobre el féretro, y tierra dentro de él. El libro de cánticos, con todas sus hojas, es polvo, y la rosa, con todos sus recuerdos, se ha convertido en polvo también. Pero encima siguen floreciendo nuevas rosas y cantando los ruiseñores, y enviando el piano sus melodías. Y uno piensa muy a menudo en la abuelita, y la ve con sus ojos dulces, eternamente jóvenes.

 Oiseaux ...

 Los ojos no mueren nunca. Los nuestros verán a abuelita, joven y hermosa como antaño, cuando besó por vez primera la rosa, roja y lozana, que yace ahora en la tumba convertida en polvo.

 

( Hans Christian Andersen )

 

9.7.11 13:23


EL CIRUJANO QUE ENCONTRÓ A JESÚS EN UN NIÑO

 Enfant ...

 Mañana en la mañana abriré tu corazón le explicaba el cirujano a un niño. Y el niño interrumpió: -¿Usted encontrará a Jesús allí?

El cirujano se quedó mirándole, y continuó: -Cortaré una pared de tu corazón para ver el daño completo.

Coeur ...


Pero cuando abra mi corazón, ¿encontrará a Jesús ahí?, volvió a interrumpir el niño.

El cirujano se volvió hacia los padres, quienes estaban sentados tranquilamente.

Cuando haya visto todo el daño allí, planearemos lo que sigue, ya con tu corazón abierto.

Pero, ¿usted encontrará a Jesús en mi corazón? La Biblia bien claro dice que Él vive allí. Las alabanzas todas dicen que Él vive allí.... 

Spiritualité ... Bible

¡Entonces usted lo encontrará en mi corazón!

El cirujano pensó que era suficiente y le explicó:

Te diré que encontraré en tu corazón..

Encontraré músculo dañado, baja respuesta de glóbulos rojos, y debilidad en las paredes y vasos. Y aparte me daré cuenta si te podemos ayudar o no.

¿Pero encontrará a Jesús allí también? Es su hogar, Él vive allí, siempre está conmigo.

Spiritualité  ..

El cirujano no toleró más los insistentes comentarios y se fue. Enseguida se sentó en su oficina y procedió a grabar sus estudios previos a la cirugía: aorta dañada, vena pulmonar deteriorada, degeneración muscular cardiaca masiva. Sin posibilidades de trasplante, difícilmente curable.

Terapia: analgésicos y reposo absoluto.

Pronóstico: tomó una pausa y en tono triste dijo: muerte dentro del primer año. Entonces detuvo la grabadora. Pero, tengo algo más que decir: ¿Por qué? Pregunto en voz alta ¿Por qué hiciste esto a él? Tú lo pusiste aquí, tú lo pusiste en este dolor y lo has sentenciado a una muerte temprana. ¿Por qué?

De pronto, Dios, nuestro Señor le contestó:

El niño, mi oveja, ya no pertenecerá a tu rebaño porque él es parte del mío y conmigo estará toda la eternidad. Aquí en el cielo, en mi rebaño sagrado, ya no tendrá ningún dolor, será confortado de una manera inimaginable para ti o para cualquiera. Sus padres un día se unirán con él, conocerán la paz y la armonía juntos, en mi reino y mi rebaño sagrado continuará creciendo.

El cirujano empezó a llorar terriblemente, pero sintió aun más rencor, no entendía las razones. Y replicó:

Tú creaste a este muchacho, y también su corazón ¿Para qué? ¿Para que muera dentro de unos meses?

 giga gifs V

El Señor le respondió: Porque es tiempo de que regrese a su rebaño, su tarea en la tierra ya la cumplió.

Hace unos años envié una oveja mía con dones de doctor para que ayudara a sus hermanos, pero con tanta ciencia se olvidó de su Creador.

Así que envié a mi otra oveja, el niño enfermo, no para perderlo sino para que regresara a mí aquella oveja perdida hace tanto tiempo.

 giga gifs IV

El cirujano lloró y lloró inconsolablemente.

Días después, luego de la cirugía, el doctor se sentó a un lado de la cama del niño; mientras que sus padres lo hicieron frente al médico.

El niño despertó y murmurando rápidamente preguntó:

-¿Abrió mi corazón?

Si - dijo el cirujano-

-¿Qué encontró? preguntó el niño

Tenías razón, encontré allí a Jesús.

Spiritualité  ...

 

Anónimo

5.7.11 18:31





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