Recuerdo que solía preguntarle, ¿salía de noche?
Y él movía su cabeza en desapruebo. Luego decía; ¡en los largos días de verano salía hasta tres veces! La acompañaban muchos delfines en una orden perfecta de movimientos sincronizados, con sus cantos alternados.

¿Pero y que pasó, murió?
¡No, no murió solo se fue una noche con miles de estrellas!
¡Cuentan los que ven mas allá de la oscuridad que se acercó demasiado a la orilla y que quedo varada entre arena y marea!
¿Pero que pasó?
Nada un ángel vino y le llevó con él a los cielos, la cargaba de estrella a estrella y le hacia el amor cada noche, hasta que nació una sirena que si podía volar y fue el reflejo de su madre en un sueño de tener alas.

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